España, un plato con estrella Michelin para el cómputo europeo: lo que defendí en Madrid Tech Show
Diego Solier5 de noviembre de 2026
Sin energía no hay computación, y sin computación no hay inteligencia artificial. Con esa idea abrí mi intervención en el Tech Keynote Theatre de Madrid Tech Show 2026, ante un auditorio de directivos y profesionales del sector.
Vine a Madrid con un mensaje que repito en cada foro, pero que aquí cobra un sentido especial: Europa tiene que dejar de sobrerregular y empezar a construir. Y España, si no desperdicia sus cartas, puede situarse a la vanguardia del cómputo europeo. Porque no vamos a tener soberanía tecnológica si no tenemos soberanía energética.
España tiene los ingredientes de un plato con estrella Michelin
Lo dije sin rodeos: tenemos en España los mejores ingredientes para construir un plato con estrella Michelin. Nuestra posición geográfica como nodo de cables submarinos hacia América y África, el talento tecnológico y, sobre todo, un coste medio de la energía por debajo de la media europea gracias a un mix de renovables, nuclear y ciclo combinado.
Ese es el factor que marcará la diferencia. El resto de variables para construir un centro de datos serán prácticamente las mismas en Italia, Francia, Alemania o Polonia. Lo que nos distingue es el coste energético. Y en una economía donde el cómputo —el coste del token— se va a convertir en uno de los principales gastos de las empresas, esa ventaja lo cambia todo. Si conseguimos que el token y el cómputo en España sean los más baratos de Europa, la concentración de datos y de computación aquí será muy relevante.
Pero los ingredientes se pueden quemar. Por eso lancé una advertencia sobre los reales decretos en tramitación: no podemos dejar que la inversión se marche a Portugal, que lo está haciendo muy bien y podría acabar albergando los centros de datos utilizando incluso nuestra energía barata. La normativa nacional tiene que escuchar a la industria y no asustar a la inversión.
Diego Solier durante su intervención en el Tech Keynote Theatre de Madrid Tech Show 2026
Velocidad para no espantar al inversor
La inversión pública y privada europea no bastará para levantar toda la capacidad que necesita el continente, y buena parte del capital se marcha fuera por falta de certidumbre. Si un inversor tiene que esperar siete años a que su inversión empiece a dar retorno, se irá a otro sitio con su dinero.
Como ponente de la Cloud and AI Development Act (CADA) en la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE), defiendo una de sus herramientas centrales: las zonas de aceleración. Son áreas designadas en cada país donde los permisos de construcción, el acceso a la red y la disponibilidad de energía están garantizados para la industria de centros de datos. El objetivo es acortar el camino desde que se construye el centro de datos hasta que está conectado a la red y produciendo cómputo. Un procedimiento acelerado que solo existe en el papel no acelera nada.
Soberanía no es aislamiento
Hoy en torno al 80% de la carga de computación europea está en manos de grandes proveedores no europeos, sobre los que la Unión no tiene un control político pleno. CADA propone cuatro niveles de soberanía, desde el estándar actual del mercado hasta un nivel que exige empresas, centros de decisión y personal de soporte europeos.
Defiendo que esos niveles se apliquen según la criticidad de cada dato y servicio, no según el sector de la empresa. No es lo mismo el servicio de gestión de la piscina municipal, que puede estar un día caído, que el de los semáforos de una ciudad, donde cinco minutos pueden ser un caos.
Diego Solier durante su intervención en Madrid Tech Show 2026
Europa no se puede aislar. Tiene que trabajar en dos líneas a la vez: seguir creciendo y teniendo alianzas con los grandes actores de la industria tecnológica, y al mismo tiempo empezar a generar un ecosistema tecnológico propio. La soberanía no es aislarse; es tener la capacidad de decisión cuando realmente importa.
Dejar de sobrerregular y empezar a construir
Después de más de veinte años dirigiendo equipos tecnológicos en el sector privado, tengo una convicción clara: lo que necesita Europa es dejar de regular y sobrerregular y empezar a construir de verdad su futuro a través de la tecnología. Y simplificar las certificaciones, para que una empresa certificada en España pueda operar en Francia o Alemania sin volver a certificarse.
El expediente sigue abierto. En los próximos días mi equipo enviará el borrador de informe a la comisión; después llegarán las enmiendas de los grupos, las votaciones y la negociación con el Consejo y la Comisión. Estamos aún a tiempo de corregir lo que la Comisión nos ha mandado, y por eso invito a empresas, asociaciones y expertos a participar a través de CADA Network, la plataforma de diálogo con la industria que impulso desde el Parlamento.
España tiene los ingredientes. Ahora toca cocinar el plato sin dejar que se quemen.