Durante mi intervención en RAID Tech, en el marco del desarrollo del CADA —Cloud and AI Development Act—, defendí una idea fundamental: para ser competitivos en el mundo digital y de la innovación, necesitamos ofrecer certeza a los inversores, seguridad jurídica y reglas claras. Y, sobre todo, simplificar la regulación.
No basta con hablar de liderazgo tecnológico. Quien decide invertir necesita saber qué requisitos debe cumplir y contar con un marco estable que le permita planificar. La incertidumbre y la complejidad administrativa no pueden convertirse en obstáculos para desarrollar proyectos en Europa.
Por eso, considero que el CADA debe contribuir a crear un entorno en el que invertir, construir e innovar sea más sencillo. Simplificar no significa renunciar a las garantías, sino establecer normas comprensibles, coherentes y aplicables.
Mi prioridad es que Europa no se limite a regular el futuro digital, sino que genere las condiciones para construirlo. La competitividad necesita ambición, pero también certezas.
No basta con hablar de liderazgo tecnológico. Quien decide invertir necesita saber qué requisitos debe cumplir y contar con un marco estable que le permita planificar. La incertidumbre y la complejidad administrativa no pueden convertirse en obstáculos para desarrollar proyectos en Europa.
Por eso, considero que el CADA debe contribuir a crear un entorno en el que invertir, construir e innovar sea más sencillo. Simplificar no significa renunciar a las garantías, sino establecer normas comprensibles, coherentes y aplicables.
Mi prioridad es que Europa no se limite a regular el futuro digital, sino que genere las condiciones para construirlo. La competitividad necesita ambición, pero también certezas.



